José Luis García Álvarez, desde 1970 al servicio de nuestros clientes

José Luis comenzó de botones en el hotel hace más de 40 años. Tiempo después pasó a ser telefonista de noche y en la actualidad le podemos encontrar atendiendo, con una gran sonrisa, en recepción. En todo este tiempo, la dedicación de José Luis por ofrecer el mejor servicio a nuestros clientes, le ha permitido vivir momentos históricos, conocer personajes famosos y sufrir alguna que otra manía de algún cliente. Hoy, va a compartir con nosotros algunos recuerdos…

José Luis García Álvarez- recepción del Hotel Wellington

De sus comienzos como botones, recuerda el timbre de recepción. El conserje lo tocaba y decía: “Niño, venga rápidamente” y tenía que correr para ponerse cuanto antes a las órdenes del conserje. Este timbre es una pieza que, aunque no se utilice actualmente, se conserva porque ha formado parte durante muchos años del día a día del hotel. Ha llegado incluso a obsequiarse con él a algunos de nuestros clientes.

Timbre Hotel Wellington Madrid

Aún muy joven, recién trasladado a recepción, un día su jefe le dijo “José Luis, vas a debutar”. Estaba prevista la llegada de un reconocido escritor inglés que había solicitado ciertos requisitos especiales, como una cesta de frutas tropicales esperándole en la suite. Pero a su llegada, cuando le entregaron la llave de la suite 319, el escrito le dijo: “esa habitación yo no la quiero”. Totalmente nervioso ante tan ilustre cliente, no supo qué hacer. Afortunadamente, el cliente le explicó que era una cuestión de superstición, pues el número sumaba el número “13” y por ello deseaba otra diferente.

En aquella época el trabajo se hacía manualmente con grandes libros en los que se registraban todos los movimientos de entradas, salidas, números de habitación, precios, etc. José Luis tampoco olvidará las largas horas que pasaban para poder encontrar el fallo cuando se producía un descuadre en las cuentas.

Libro antiguo de recepción del Hotel Wellington

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En el Hotel Wellington se han alojado numerosos clientes pero, de todos ellos, recuerda con especial cariño al cómico Miguel Gila. “Dejaba en recepción el famoso teléfono negro que usaba en sus actuaciones, por lo que al ir a recogerlo, hacía pasar muy buenos momentos al personal del mostrador de recepción con sus chistes y bromas”. Este teléfono aún permanece guardado en el hotel en su recuerdo.

Otro cliente que recuerda especialmente es Matt Damon porque solicitó un espacio privado para entrenar, a pesar de que el hotel cuenta con gimnasio y spa. Así que se le preparó uno de los salones de la primera planta para ello. “Tuvimos que ser muy discretos para que nuestro personal femenino no se colara a verle entrenar”, recuerda con una sonrisa pícara José Luis.

Para concluir, nuestro protagonista de este post nos cuenta que lo que realmente le gusta de su trabajo es poder tener un trato directo con todo el mundo. “Me enorgullece saber que mi aportación ha servido para hacer más grata la estancia de nuestros clientes”, afirma. Y añade “me encanta formar parte de la gran familia que compone el Hotel Wellington”.

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